Sexólogos, Sexualidad, Sexología y Educación Sexual
¿Naturalidad? No, que me provoca gases
Muy bien. Ahà estás tú, vestida para matar, con esa mirada que serÃa capaz de derretir el iceberg que hundió al Titanic. Eres una chica de hoy, una mujer hecha y derecha que sabe lo que quiere, amiga de sus amigas, independiente, atrevida y audaz. Eres todas esas cosas que has leÃdo en las revistas. Tú te identificas con ellas. Ellas, las chicas de la portada, son como tú y tú eres como ellas. Sois un equipo. El equipo de las chicas modernas.
Bebes con picardÃa un traguito de la copa que has pedido, por supuesto, un combinado que perfectamente se podrÃa pedir una de las chicas de Sex and the city porque, por supuesto, tú dices Sex and the city, nada de Sexo en Nueva York, que se note que sabes idiomas. PodrÃas ser la quinta chica. O, incluso, la cuarta. Porque la morena nunca te convenció. Tú aportarÃas mucho más.
Y, de repente, mientras estás ensayando tu discurso de agradecimiento por el Emmy que acabas de ganar como mejor actriz de reparto, te fijas en un tÃo que cruza por delante de ti. Perdón, un tÃo no. Un HOMBRE. Igualito que los que aparecen en las revistas. El perfecto complemento para una chica como tú.
Nada de un niñato que no sabe lo que quiere, no. Un HOMBRE de verdad, que llora delante de ti, que te escucha y te anima a perseguir tus sueños, un compañero, un amante, un confidente, un amigo y, sobre todo, alguien que te respeta y te admira por cómo eres aunque (siempre hay un pero) tengáis que pelear por los botes de crema hidratante.
Intentas atraerlo con tu mirada de pantera, ésa que has estado ensayando toda la semana desde que leÃste el artÃculo en tu revista favorita. Pobre chico. Seguro que además es un poco tÃmido. Lo mejor es que te acerques y tomes la iniciativa, tal y como dijeron en el Especial Verano.
Allá vas. Muy probablemente te mande a escardar cebollinos porque, sinceramente, no hay quien te aguante. No eres tú. Eres un producto, un personaje creado por la sociedad. No te comportas con naturalidad. Tú, el paradigma de la independencia, convertida en un producto prefabricado, quién lo dirÃa. Y, sobre todo, qué pensarÃa Carrie.
Si algo asà te temÃas, que ya te lo dijo tu horóscopo. Menos mal que, uy, fÃjate, ahà viene otro HOMBRE. Éste sà parece de los de verdad, no como el niñato de antes.

