Ligar¿Cuál es el prototipo de tu hombre o mujer ideal?. ¿Cuáles son esos rasgos físicos, que te hacen temblar las rodillas y te embelesan?.

Sabemos, aludiendo a la manida frase de “la belleza está en el interior”, que el enamoramiento es una ecuación compleja, en la que tienen cabida variables como la personalidad, además del aspecto físico. Pero hoy vamos a hablar de este último. Es decir, de aquellos componentes de la anatomía de otro, que nos resultan seductores.

En otros artículos del blog, hemos hablado de cómo desarrollar habilidades en materia de sexo, pero previamente a poner en marcha éstas, se ha tenido que producir la atracción entre los protagonistas. Uno no saca a relucir sus artes de seducción, si no hay alguien que capte su atención, o movilice su deseo.
Si no se da este primer instante de magnetismo (aun sin llegar al flechazo al 100%), es difícil que se avance un paso más. Si bien hemos de decir, que atracción y ligar o cortejar, no van siempre unidos. Algunas personas “se nos hacen más sugerentes” después de interactuar con ellas varias veces, y por otro lado, no siempre que nos sentimos atraídos por alguien, se tiene la intención de empezar a cortejar o buscar a un futuro compañero sexual.

Pero volviendo a lo que os planteábamos al inicio, ¿en qué características del físico nos fijamos primero?. No existe el rasgo por excelencia y universal al que van destinadas todas las miradas, pero los ojos y la boca son las dos zonas faciales, más frecuentemente observadas por promedio, puesto que son de las más activas en la comunicación.

Lo que hace más tentadora a una persona de las demás, suele ser una combinación de varios rasgos: la cara, el cuerpo, la forma de andar, los gestos, el estilo en el vestir, el modo de hablar, etc.

De la cara, más que la ausencia de defectos o alteraciones, se valora la simetría y la proporción entre los distintos elementos. En la mujer resultan más atrayentes los ojos y labios grandes, y una nariz, cuyo tamaño no se halle entre los extremos. Pese a que en hombres hay menos estudios al respecto, pues los certámenes de belleza son recientes entre el género masculino, podríamos decir que hay coincidencia con lo estimado en la mujer.

Parece ser que hay determinados atributos físicos, que influyen decisivamente, y son mejor valorados por la mayoría, según las diferentes investigaciones, aun contando con la variabilidad individual sobre gustos.brad pitt y angelina jolie

Evolutivamente, según las teorías de selección natural, las características físicas que más atraen han sido las que reflejaban o correlacionaban con salud y disposición para la procreación:

-En mujeres: piel suave y limpia, dientes sanos, cabello brillante, pecho voluminoso, cintura estrecha y caderas anchas. Si nos fijamos estas tres últimas, son las que diferencian a las féminas de sus análogos masculinos.

-En hombres: la figura en V (hombros relativamente más anchos que las caderas), constitución corporal armónica, abdomen plano, nalgas firmes y elevadas, piernas largas.

No obstante, es muy difícil que el ciudadano medio se abstraiga de los cánones de belleza, que se exponen en los escaparates de los medios de comunicación. Ejemplos de ello, los hallamos en los concursos de Miss y Mister, donde los modelos ofrecen un perfil más esbelto (altura, delgadez) que el de las revistas eróticas, en las que los pechos femeninos y el tamaño del miembro viril serían las zonas físicas más prominentes

A pesar de estos patrones comúnmente admirados, tendríamos que tener en cuenta el factor subjetivo que va implícito en la atracción. Un mismo sujeto es evaluado como guapo o interesante sexualmente para una persona X, mientras que a Z le es indiferente o incluso feo. ¿Qué es lo que hace que a X se le coloquen dos corazones en sus pupilas, cual máquina tragaperras en el premio gordo, y Z por el contrario, ni se percate de su presencia?. La respuesta podemos encontrarla en otra de las frases populares, que hemos oído en estos casos “la belleza es relativa”. Afirmación que plasma el papel predominante que tiene la mente sobre la capacidad de sentirse fascinado por alguien. “No sé decir qué es, pero me envuelve (no es su sonrisa, sino lo que yo pienso acerca de su sonrisa)”

Con todo lo expuesto hasta aquí, podría derivarse la idea de que en este casting de las relaciones de pareja, todo el mundo va a buscar lo mismo, con lo cual algunos quedarían excluidos o desemparejados al no ajustarse a esos moldes.
Pero, que no se desmoralice nadie, porque por encima de estas cualidades físicas apreciadas, el criterio en la elección de compañero sexual viene condicionado por la teoría de la equidad. Es decir, que la gente trata de establecer contactos sexuales con personas a las que percibe similares en cuanto a atractivo físico; como si en esta partida de la seducción, inconscientemente no se quisiera comenzar con ventaja o desventaja, sino jugar en igualdad de condiciones.magnetismo cristal

Esta preferencia puede explicarse por el miedo a un no como respuesta, o por el deseo de garantizar el éxito en una conquista sin demasiados riesgos. Si uno se considera desproporcionadamente menos atractivo que su potencial pareja, tenderá a sentirse desanimado, y aunque la valore como deseable, puede que no sienta la motivación suficiente para seguir moviendo ficha. A no ser, que junto con una buena autoestima, sepa que puede aportar a la relación otros factores que compensen el desnivel en estética, como: rasgos de personalidad, sentido del humor, estatus socioeconómico, aptitudes intelectuales, cultura, etc.

De cualquier forma, insistimos que este artículo es sólo una mirada desde el preludio del emparejamiento, desde esa primera etapa con la que se inician (o no), los encuentros más íntimos.
Hay relaciones que se quedarán en el umbral de la puerta, y otras que se adentrarán en la psique del compañero. Hay quienes se enamoran de fuera hacia dentro (de lo físico a lo psicológico) y quien lo hace de dentro hacia fuera (a partir de la personalidad el otro suscita su pasión).
Hoy queríamos detenernos en la primera secuencia del contacto, donde para la inmensa mayoría el atractivo físico es el reclamo y la tarjeta de presentación de tan ardua labor, como es la seducción.

Una vez dicho esto, la pregunta se lanza al lector: ¿qué es lo primero que te cautiva? ¿cuáles son las facciones o cualidades que te conquistan?

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