Sexólogos, Sexualidad, Sexología y Educación Sexual
El lenguaje y el pensamiento sexista
Programa informático
para corregir el lenguaje sexista
A través de una referencia , he descubierto un curioso
programa informático que sugiere
alternativas en las expresiones sexistas de los textos escritos.
Es posible descargarlo desde la Web del Instituto de la Mujer.
Descargar el programa “nombra.en.red” AQUÃ.
Este programa, sus sugerencias y la idea de la que ha
partido me han sugerido algunas reflexiones:
El machismo de
hombres y de mujeres
El machismo, dice la RAE, es una actitud de prepotencia de los hombres frente a las mujeres. Sin
embargo yo creo que ese término no
enfrenta realmente a hombres contra mujeres, sino más bien a personas -de
los dos sexos- con formas de pensar muy
diferentes.
¿Los hombres no lloran?
Hay una clara
diferencia entre hombres y mujeres. Por suerte. El invento del sexo
permitió a toda una lÃnea de especies animales y vegetales un enorme paso
adelante en el proceso evolutivo por la vida.
Sin embargo de las diferencias fisiológicas evidentes, hemos
extrapolado otras muchas diferencias que son producto de la historia y no del
sexo.
¿Qué es el sexismo?
Sexismo suele denominarse a la tendencia errónea a creer que
las diferencias biológicas
existentes entre hombre y mujeres tienen como consecuencia automática diferencias
sociales o psicológicas, sin tener en cuenta la influencia de la cultura,
la historia, el aprendizaje…etc.
“¡Se valiente como un
hombre!”
La libertad es la posibilidad de optar realmente por varias opciones, de actuar
de una manera o de otra siendo responsable de lo que se hace.
Muchas veces desde la educación y la historia se nos impone condicionantes de género atribuidos por
no se qué tradición atávica de nuestros antepasados más lejanos.
Esto nos
condiciona y nos resta la posibilidad para actuar libremente.
Si elimináramos el sexismo contra hombres y mujeres
abrirÃamos la oportunidad a opciones que ahora tenemos prohibidas,
ridiculizadas o mal vistas. PodrÃamos decidir hacer o no hacer algo por propia
voluntad y no por seguir una tradición errónea e impuesta por el aprendizaje
desde la infancia. Los chicos podrÃan llorar y las chicas jugar con rudeza sin
sufrir la crÃtica de la ciudadanÃa. SerÃamos realmente libres.
¡Todos los hombres sois
iguales!
Por imposición social, existe
una división de tareas que a un sexo y a otro le corresponde hacer, roles
de género trasmitidos por lo que se conoce como la dualidad de la existencia humana. Se enseña a cada individuo a identificarse con la mitad de los valores, los masculinos o los femeninos, como si
fuera imposible aspirar a todos.
Además de exigir la
renuncia a la mitad de los valores, se le obliga a identificarse con la mitad de los problemas: a los hombres con la violencia, la falta de empatÃa, la
tendencia al dominio y al control absoluto de los/as demás; y a las mujeres con
la dependencia, la debilidad, la sumisión y la pasividad.
Aún
peor, estos rasgos se consideran:
Generalistas: “¡Todos los
hombres/mujeres sois iguales!”
Deterministas: “¡Es que no podéis
remediar ser asÃ!”
Justificadores: “¡Hombre/Mujer tenÃas que
ser!”
¿Lenguaje sexista, mente
sexista?
Los
problemas de igualdad no se solucionan poniendo falda a la personas que
aparecen representadas en las señales de tráfico.
Sin embargo, nos merecemos una oportunidad para
descubrir hasta qué punto pueden influir los iconos y el lenguaje de nuestra
cultura en la restricción de nuestra libertad
de pensamiento, tanto para hombres como para mujeres. De la misma forma que
el cambio climático no es una cuestión de ecologistas extremistas, la igualdad
de géneros es una actitud que nos merecemos todos y todas, sin distinción. No
solo por las deudas históricas que ha acarreado, sino por la cantidad de cosas que nos estamos perdiendo cuando cuadriculamos, de una forma o de otra,
nuestra mente.
Si
este programa nos permite descubrir algo de esto, merece la pena echarle un
vistazo.



