“Una bula del Papa Sixto prueba que los castrati eran claramente admitidos desde tiempo atrás en la Península Ibérica pero, entonces, ¿eran todos verdaderos castrati? Esta duda prevalece también sobre el grupo de cantores españoles de la Capilla Pontífice en Roma. Aunque los archivos del Vaticano del siglo XVI no lo menciona, es muy probable que dos nombres tan célebres como Francesco Soto y Giocomo Spañoleto, fueran verdaderos castrati”, argumentó Bogue.

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