El sexo y la familia

Como pasó en su momento con el tema del divorcio exprés, se
abre ahora un debate público vehemente -como empieza a ser costumbre en este
país- sobre un grupo de conceptos relacionados con la sexualidad y la pareja:
homosexualidad, utilización del preservativo, relaciones sexuales entre
jóvenes, familia…

También como ocurre cuando las posturas están muy separadas, siento que hay una fuerte presión para que todo el mundo se posicione en alguno
de los dos extremos: los buenos y los malos, los rojos y los azules, el blanco
y el negro, la izquierda y la derecha…¡qué cansado, qué repetido y qué simple
es todo esto!
Pido un poco de respeto para todos nosotros.


Nadie tiene la solución definitiva

Tal vez es el momento de reflexionar y plantear las
cuestiones de la sexualidad y las relaciones de pareja no en términos de un
dualismo artificial sino como lo que son: un ámbito fundamental del ser humano
con muchos matices e infinitas interpretaciones personales.   

Igual que las religiones más críticas contra el divorcio
tienen sus propios mecanismos legales y morales para anular un matrimonio,
también es cierto que la libre separación propuesta por los grupos de
pensamiento contrario no ha demostrado ser la solución definitiva para los
problemas de pareja.

Unos y otros tienen el derecho y la libertad de explicar sus
planteamientos. Pero también deben aceptar que esos mismos postulados sean, a
su vez, criticados y que tanto a unos como a otros se les pidan dos cosas
fundamentales:

1-La concepción básica que tienen de las relaciones sexuales
y de pareja.

2-La resolución que sus posiciones plantean para la solución
de los problemas reales.

En todo caso, personalmente -muy personalmente- creo que la
base no está en restringir o prohibir basándose en conceptos bienintencionados
pero alejados tal vez de la realidad. Más bien, una vez más, pienso que es la
información, la formación y la educación en cuestiones básicas sobre la
sexualidad y la pareja la que puede ayudar a vivir este ángulo fundamental del
ser humano como una experiencia positiva que nos permita cumplir con todas sus expectativas
personales y sociales.

Aceptemos que hay muchas más posibilidades. Los extremos no
han ayudado nunca a nadie.
Pensemos y vivamos.

Articulos de Interes