Un maestro afirma: “En los antiguos tiempos había una escuela de Misterios en la que aparecía un anillo en el que estaba grabada la imagen de Iris y Serapis unidos por una culebra”… ” En vez del coito que llega al orgasmo, deben prodigarse reflexivamente dulces caricias, frases amorosas y delicados tactos, manteniendo constantemente apartada la mente de la sexualidad animal, sosteniendo la más pura espiritualidad, como si el acto fuera una verdadera ceremonia religiosa. Sin embargo puede y debe el hombre introducir el pene y mantenerlo en el sexo femenino, para que sobrevenga a ambos una sensación divina, llena de gozo, que puede durar horas enteras, retirándolo en el momento en que se aproxima el espasmo, para evitar la eyaculación del semen. De esta manera tendrán cada vez más ganas de acariciarse. Esto se puede repetir tantas veces cuantas se quiera sin jamás sobrevenir el cansancio, pues todo lo contrario, es la clave mágica para ser diariamente rejuvenecido, manteniendo el cuerpo sano y prolongando la vida, ya que es una fuente de salud con esta constante magnetización.”

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