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Fantasias Sexuales

¿ Qué son las fantasías sexuales? :

Son pensamientos e imágenes sobre temas sexuales que nos llevan  a sentir sensaciones corporales placenteras. Como están en nuestra imaginación, en lo irreal, podemos transformar estos pensamientos o imágenes en lo que más nos guste; no hay límites y todo está permitido: podemos ser o hacer todo aquello que en nuestras vidas reales y sexuales no nos permitimos.

Por medio de las mismas nos expresamos sexualmente, así mismo, las podemos utilizar para lo que queramos: para sentir deseos sexuales, para excitarnos, para divertirnos…

Por ello las fantasías pueden ser una fuente de crecimiento personal, de  autoconocimiento,  de placer, de juego, de creatividad… A partir de las mismas podemos entender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad y con  nuestros valores.  

¿Por qué  se consideran las fantasías sexuales un tema tabú? :
    
Como con cualquier otro tema relacionado con la sexualidad, con nuestros cuerpos y con nuestras mentes, se han formado muchos mitos y muchos tabúes: se piensa que las fantasías que tenemos son el resultado de algo que reprimimos en nuestro interior ( p.e, si tenemos fantasías con personas de nuestro mismo sexo, pensamos que en realidad tenemos sentimientos homosexuales reprimidos y que no aceptamos); por ello le ponemos connotaciones negativas e intentamos no hablar de las mismas.

Porque siempre se han asociado con la inmadurez, la infidelidad, la inmoralidad, el pecado, lo prohibido…
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La Masturbacion Femenina

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INTRODUCCIÓN
 
Nadie cuestiona si un hombre se ha masturbado alguna vez. No ocurre igual con las mujeres. Muchas asumen el silencio o la negativa por un sentimiento de culpa o vergüenza. El porcentaje de mujeres que admiten esta práctica es proporcionalmente menor que el de los hombres. ¿La realizan menos, o les cuesta más verbalizar que disfrutan de tal opción sexual?

“Nadie pregunta si un hombre se ha masturbado alguna vez en la vida. Se da por hecho. No ocurre igual con las mujeres. Ellas guardan silencio. Es un tabú. Las mujeres piensan que este asunto debe permanecer en secreto y si alguien les pregunta prefieren negarlo.
Desde niñas, entre las amigas, no hay secretos. Se habla de amores, de odios, de encuentros y desencuentros e intimidades de familia… cuando han tenido sus primeras relaciones sexuales comentan cada encuentro con lujo de detalles. Pero lo que no dicen, en general, es que practican el autoerotismo o tienen necesidades de hacerlo”.
Este comentario, extraído de la página Gineweb relata una realidad que parece común en muchos países y que se sigue dando hoy en día.

 ¿A qué se debe nuestro silencio? ¿Por qué tanta condena? ¿Qué ha motivado tal rechazo? Tales respuestas se hallan en la historia del autoerotismo o masturbación, por siglos fue confinado al mundo de lo prohibido y  se le atribuyeron un sin fin de enfermedades y padecimientos.

Tiempo le costo a la sexología abrirse espacio en esta maraña de injurias y calumnias. Sólo a principios del siglo pasado, comenzó a hacerse la luz sobre esta práctica. Después de esto, no todo se resuelve ahora diciendo lo contrario.       Asimilar las ventajas el autoerotismo que enuncian hoy los psicólogos y sexólogos, sobre todo, en la población femenina, es una labor de educación sexual y convencimiento que lleva su tiempo.

En cuanto a las ventajas, la autosatisfacción es para muchas adolescentes la primera actividad sexual. Por medio de ella, se descubren los sentimientos eróticos y, al acariciarse en soledad se aprende la forma que más nos acomoda para lograr la excitación y el orgasmo. Conocer el propio cuerpo, sus reacciones, y vivencias eróticas es una gran ventaja para el encuentro sexual
con la pareja.

Hoy en día es bien conocido -incluso por la OMS- que la masturbación no causa daño físico o psicológico alguno. Más bien es algo saludable y bueno. Sin embargo todavía circulan ciertos mitos en las mujeres, tales como que produce granos en la cara, disminuye el deseo sexual o hace crecer el clítoris.

Otra falsa creencia es que, en exceso, resulta dañino. Habría  que definir qué es exactamente excesivo porque debe reconocerse que lo que es “ normal” para una mujer puede ser “ demasiado” para otra.

De todas formas tales beneficios y ventajas  no deben tomarse como recomendaciones obligadas. Las mujeres diferimos en cuanto apetencias sexuales; practicar  la masturbación respondiendo a esas necesidades, se considera tan correcto como no  practicarlo.

En el sexo, como en tantas cosas de la vida, no se debe hacer nada que no se desee.

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ETIOLOGÍA

La masturbación se define como “la estimulación de los órganos genitales o las zonas erógenas con la mano o por otro medio para proporcionar goce sexual”.
El origen etimológico del verbo “ masturbar”  y de la acción a la que hace referencia es incierto y aún sigue siendo un enigma.
El escaso rastro existente nos lleva a la Roma Imperial.
Se cree que masturbar proviene del vocablo latino manus stuprare, que significa manchar, tener relaciones culpables, fornicar con la mano. Si tenemos presente que el término stupro conlleva una acción vergonzosa o infamante, queda a la vista la censura que la palabra masturbación lleva implícita.

Aún hoy en día es muy común referirse a la masturbación utilizando otra palabra que quizás suena más suave onanismo, sin embargo utilizar esta palabra como sinónimo de masturbación es un error importante.

Las dos locuciones se refieren a actividades sexuales completamente distintas.

Onanismo es un término que se ha adoptado de la Biblia. Procede de un personaje llamado Onán hijo de Juda y nieto de Jacob. El Altísimo le castigó con la muerte por haber infringido una costumbre hebrea que posteriormente se reguló bajo la denominación “ Ley de levirato”. Pero el acto que realizaba Onán no era la masturbación, sino el coito interrumpido o “ marcha atrás” como método deliberadamente anticonceptivo.( Gen. 38:9).

Probablemente la creencia de que Onán practicó la masturbación y que recibió un castigo divino haya sido el núcleo en torno al cual se desarrolló todo el cuerpo de doctrina posterior sobre la noción de pecado relacionado con el autoerotismo.

LA  MASTURBACIÓN A  LO  LARGO DE  LA  HISTORIA

En la Biblia no aparece una prohibición expresa de esta práctica, pero sí en forma elíptica y alegórica como en el caso de la transgresión de Onán (descrito anteriormente).
Sin embargo en sociedades desarrolladas como la egipcia y la grecorromana existía un alto grado de libertad sexual.
Hay referencias a cultos fálicos y a masturbaciones en grupo en las fiestas (Saturnales romanas)
La masturbación fue vista durante mucho tiempo como una práctica sexual pecaminosa y perjudicial.
En los comienzos del siglo XVIII, un monje ingles edita un panfleto con terrorificas advertencias contra la masturbación.
En 1710 aparece “ Onania” la primera  obra publicada por un médico ingles llamado Becker, en contra de la masturbación, la idea de que es algo pecaminoso, contra natura comienza a transmitirse de generación en generación.
Más tarde un médico llamado Tissot llega a afirmar que la masturbación era la más mortífera y siniestra de las prácticas sexuales.
Como producto del contubernio religión-medicina comienza a desplegarse un amplio catálogo de enfermedades. Tissot no sólo le atribuyó a la masturbación ( en su libro Onanismo) ser la causa de agotamiento, nerviosismo y locura, sino que llegó a sostener que al daño físico y psíquico sobrevenía un daño moral con el castigo divino consiguiente

Para ese médico y sus seguidores  la masturbación producía:

•    Melancolía
•    Crisis histéricas
•    Ceguera
•    Impotencia
•    Esterilidad
•    Oligofrenias y demencias
•    Cardiopatías (corazón del masturbador)
•    Adelgazamiento
•    Calvicie
•    Tuberculosis

A lo numerado anteriormente cabría añadir las afirmaciones de la mitología popular de que la práctica masturbatoria hace aparecer pecas en la cara, pelos en la palma de la mano, acné, descalcificación ósea, crecimiento de verrugas, lleva a que se sequen los testículos o se caiga el clítoris.

Todo esto hizo mella sobre todo en la infancia y la adolescencia; hasta tal punto que  se recomendaba a los padres que propiciaran que sus hijas practicaran deporte y se alimentaran sanamente con el fin de evitar tentaciones autoeróticas.
Otra forma de prevenir dicho acto consistía en que las niñas durmieran con las manos atadas, o cubiertas con guantes ásperos, fajadas con cinturones de castidad o embutidas en monos forrados con el fin de evitar “toqueteos indecorosos”

Michel Foucault postulaba que el sexo del colegial llegó a ser un problema público durante el siglo XVIII, así nace el concepto en las ciencias médicas de locura masturbatoria, definida académicamente por el psiquiatra alemán    Kafft-Ebbing, quién difundió la idea de que en ciertos cuadros psicóticos estaba la práctica masturbatoria.

A finales del siglo XIX comienza a producirse un cambio de mentalidad. Las aportaciones de de Freud y de Wilhelm Reich en  Viena (1911-1912)  en el Simposio sobre el onanismo contribuyeron a ello, así como algunos autores de la época que empiezan a desdramatizar, cuando no a elogiar esta práctica. Lee el resto del articulo »

Los juguetes sexuales.

TRABAJA MONOGRÁFICO  SOBRE JUGUETES SEXUALES.

1. JUSTIFICACIÓN
2. UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES
3. TIPOS DE JUGUETES SEXUALES
4. LO ÚLTIMO DE LO ÚLTIMO EN JUGUETES SEXUALES
5. ALGUNOS MITOS SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES
6. OTROS/AS AMIGOS/AS SEXUALES
7. UNA VISITA A UN SEX-SHOP
8. CONCLUSIONES
9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.JUSTIFICACIÓN

Cuando me planteé la realización de una monografía la idea de desarrollarla sobre los juguetes sexuales rondó por mi cabeza desde el principio, y es que creo que es un tema bastante tabú, incluso para los/as profesionales de la sexología.

    Esta monografía no pretende hacer una apología de los sex-shops ni de los juguetes sexuales, ni siquiera potenciar su uso (pues esto creo que es una decisión totalmente personal), sino que busca dar a conocer, desde el punto de vista de una aspirante a sexóloga, las posibilidades tanto terapéuticas como lúdicas que este tipo de objetos pueden tener.

Considero que los juguetes sexuales son una buena alternativa y complemento para una sexualidad más placentera y por ello creo que es interesante conocer algo más sobre este mundo tan desconocido y oscuro, asociado muchas veces a la sodomía, la aberración y la cara más sombría de la sexualidad.

 2. UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES

Los complementos sexuales existen desde hace unos 2.500 años, aunque hay datos arqueológicos de monumentos fálicos de dos y tres metros de alto, pertenecientes a la Edad de Bronce (unos 4.000 años a.C.).
Los usaban los antiguos griegos, egipcios y romanos, que hacían figuras de cera que imitaban el falo. Las solteras de la Grecia antigua usaban los “olisbos”, especies de penes de madera que lubricaban con aceite de oliva, y en las áridas tierras del Oriente Medio los fabricaban con boñiga de caballo que luego recubrían con resina. Por otra parte, antiguos manuscritos chinos muestran cómo los hombres se ataban una seda en la base del pene, para mantener la erección –la misma función que hoy cumplen los aros o anillos–. Algunos de estos juguetes eran muy imaginativos: el “erizo” chino era un círculo de finas plumas unidas a un anillo de plata que encajaba sobre el pene.
En la mitología griega, cuando Zeus separó al ser andrógino –el que llevaba en un solo cuerpo los principios femenino y masculino–, lo hizo para que la especie se multiplicara. En las pinturas paleolíticas ya el falo aparece representado en las cuevas de Altamira y de Lascaux, y en la Mesoamérica precolombina hicieron asombrosos falos de cerámica para representar la fertilidad. Oriente ha sido otro templo de divinidades fálicas, y en India, por ejemplo, el dios Siva era venerado como un pene erecto –el lingam–, a veces combinado con una representación de la vulva –el yoni–.
Y hasta la etimología de algunas palabras lleva implícito su contenido de placer: por ejemplo dildo –consolador– viene del italiano dildetto que significa complacer, y para complacer y “consolar” se usa desde el siglo XVI. En el fondo, todo se conecta con el ancestral culto al falo, una de las más antiguas prácticas relacionadas con el culto a la fertilidad.
Como vemos, desde épocas inmemorables los seres humanos han usado juguetes sexuales para gozar más del sexo. El dildo y los vibradores son quizás su máximo exponente.
Algunas referencias sobre la historia del dildo las encontramos cuando su imagen aparece como elemento decorativo o escultórico en referencias a las celebraciones de las fiestas de la fertilidad o de la cosecha. Las imágenes de la vagina, del pene y del huevo han sido elecciones obvias de la humanidad cuando celebraban los rituales de la fertilidad.
El dildo moderno es el vibrador. Sin embargo éste no aparece sino hasta después que el uso de la electricidad se extendió a finales del siglo diecinueve. Curiosamente, su aparición original fue como instrumento médico, el cual se usó por casi 30 años.
Los vibradores se usaron ampliamente en el mundo médico en la década de 1890, cuando se diagnosticó una “epidemia” de histeria entre las mujeres occidentales. Los síntomas de esta enfermedad, que en el pasado los médicos griegos describieron como el “útero ardiente”, fueron múltiples, hasta el punto que cualquier forma de comportamiento extraño en las mujeres se consideraba histeria. La ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales o una “excesiva lubricación vaginal”, se consideraban los primeros síntomas de la enfermedad. Se creía que el origen de la histeria era simplemente el resultado de la frustración sexual femenina.
Durante el siglo diecinueve a las mujeres que sufrían de histeria los médicos les masajeaban el clítoris hasta producirles un “paroxismo histérico”, que hoy simplemente denominamos orgasmo. Esta había sido la práctica generalmente aceptada por más de mil años. Pero en la década de 1880, esta práctica médica se volvió en muchos casos tediosa y el médico británico Joseph Mortimer Granville patentó un aparato electromecánico de forma fálica como instrumento terapéutico para efectuar el “masaje pélvico” en forma más fácil, rápida y limpia.
Naturalmente que el masaje pélvico no curaba la histeria, y las pacientes tenían que recibir tratamiento médico periódico. No había que hacer mucho esfuerzo para pensar que en la época Victoriana las mujeres iban donde los médicos a obtener el placer que no recibían en sus casas y que esta práctica se consideraba socialmente aceptable. Este comportamiento se explicaba por la aceptación del “modelo androcéntrico de la sexualidad”, que consideraba que el sexo era exclusivamente para la penetración y eyaculación masculina. Puesto que el uso del vibrador era sobre el clítoris y externo a la vagina, se concluía que no había contacto sexual y que el procedimiento era puramente médico. Ciertamente, causaba más controversia que el uso del vibrador, la introducción del especulo y muchos años después el uso del tampón. Lee el resto del articulo »

Donde reside la sexualidad

pasionDurante años los investigadores han buscado el Santo Grial de la sexualidad: lo que hace que un hombre se comporte como un hombre y una mujer como una mujer. Han analizado el cerebro desde todos los ángulos, pero sin resultado. No existen diferencias acusadas entre el cerebro del hombre y de la mujer (al menos en lo que a sexualidad se refiere). Pero quizá la nueva investigación que os presentamos hoy puede haber dado con la solución al problema: un equipo de la Universidad de Harvard ha observado que el lugar donde yace la sexualidad no es el cerebro, al menos para los ratones.

Parece que el epicentro del comportamiento sexual específico en la mayoría de los vertebrados es un pequeño órgano sensorial que se encuentra encima del cielo del paladar de todos los vertebrados terrestres excepto monos, simios y humanos. La investigación demuestra que el deterioro en la función del órgano vomeronasal o de Jacobson induce un comportamiento masculino en hembras de ratón, este comportamiento incluye montar y realizar embates pélvicos, mientras pierden los instintos como hacer nidos o criar a su descendencia. Según Catherine Dulac, profesora de biología celular y molecular en la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard, los resultados son sorprendentes, porque nadie podía imaginar que una simple mutación como la ocurrida en este órgano podría inducir en las hembras comportamientos propios de machos.

Incluso aunque los humanos no tenemos órgano vomeronasal, los resultados obtenidos darían pistas para buscar en el comportamiento específico sexual del hombre. En la mayoría de los mamíferos, cuando el macho huele los genitales de la hembra, el órgano de Jacobson detecta la carga hormonal de la orina indicando al macho si la hembra es fértil y si está disponible. Lee el resto del articulo »