Sexólogos, Sexualidad, Sexología y Educación Sexual
Vibradores
Falta de Deseo Sexual por Sexologos Valencia.
May 28
Los trastornos sexuales se producen en un alto porcentaje de la población –casi la mitad-, y provocan mucho sufrimiento personal, a pesar de ello y por motivos culturales se acostumbran a ocultar.
No se sabe hasta qué proporción pueden estar asociados a muchas depresiones no tratadas.
Cuando se producen trastornos sexuales hay que descartar en primer lugar si se trata de algún problema orgánico o funcional, en cuyo caso, el tratamiento debe ser efectuado por un médico.
No obstante, la mayor parte de los trastornos sexuales acostumbran a estar provocados por problemas psicológicos o son debidos a factores asociados. En ocasiones, resulta difícil discernir si los problemas psicológicos que puedan tener una persona o una pareja son la causa de disfunciones sexuales, o si son estas disfunciones las que han provocado los problemas personales o de relación con la pareja. Muchas veces el problema sexual es consecuencia directa de los problemas de relación de una pareja.
Inapetencia sexual
Es muy difícil definir el umbral de la inapetencia sexual, ya que la frecuencia de los contactos sexuales, o la abundancia de fantasías y pensamientos sexuales va en función de la personalidad, de la edad y del sexo. Por este motivo, lo importante es si tú o tu pareja tenéis un sentimiento de insatisfacción.
Posteriormente se intentará identificar el origen del problema. Puede deberse a causas médicas, como dolor, desequilibrio hormonal, edad avanzada, efectos secundarios de los fármacos, etc.
A causas psicológicas como el estrés laboral o social, depresión, problemas con la pareja, etc.
O bien a problemas provocados por una incorrecta educación sexual, que puede provocar ignorancia, represión o inhibición.
Como norma general, y ante la duda de una contribución física al problema, es conveniente hacerse una revisión médica.
Se pueden producir comportamientos hipoactivos, o bien de aversión al sexo.
Para el tratamiento del Deseo Sexual Inhibido consulta en sperez@sexologosvalencia.es
Tapersex. Tapersex a domicilio en España.
May 28
¿Qué es un tupper-sex? o tapersex (tupper sex) como se quiera escribir…
Una tapersex es una fiesta o reunión, donde se juntan 8,10 o 15 mujeres (la mayorÃa solteras pero también con pareja), las que sean, en la casa de la anfitriona, (la mujer que presta su casa para organizarla), y en esa reunión se muestran las novedades de los distintos tipos de jugueterÃa erótica y cosmética erótica que existen en el mercado.
Hay muchas mujeres que eligen este tipo de reunión como despedidas de soltera, pues la diversión es a tope, y es un recuerdo inolvidable para la novia y las amigas. También hay mujeres que eligen el tapersex para celebrar su cumpleaños de una forma diferente.
La cosmética erótica es lo que más se vende, porque son productos donde puedes utilizar 4 de los 5 sentidos, vista, olfato, gusto y tacto. Polvos comestibles de sabores y chocolate que puedes poner por todo el cuerpo y chupar, aceites de masajes con aromas impresionantes, etc. Al terminar la reunión las participantes pueden comprar lo que deseen de lo expuesto, pero lo más importante: han pasado 2 horas divertidas entre amigas y han aprendido nuevas cosas sobre seducción y sexo.
Igualmente las participantes en el tapersex pueden comprar juguetes, preservativos, lenceria variada, bromas, articulos y complementos para despedidas de soltera, y un sinfin de cosas…
 Si te animas no dejes de contactar con nosotros al telf. 963812919 – 696904072 o directamente entrando en www.dulcepecado.es
Fantasias Sexuales
Mar 25
¿ Qué son las fantasÃas sexuales? :
Son pensamientos e imágenes sobre temas sexuales que nos llevan a sentir sensaciones corporales placenteras. Como están en nuestra imaginación, en lo irreal, podemos transformar estos pensamientos o imágenes en lo que más nos guste; no hay lÃmites y todo está permitido: podemos ser o hacer todo aquello que en nuestras vidas reales y sexuales no nos permitimos.
Por medio de las mismas nos expresamos sexualmente, asà mismo, las podemos utilizar para lo que queramos: para sentir deseos sexuales, para excitarnos, para divertirnos…
Por ello las fantasÃas pueden ser una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento, de placer, de juego, de creatividad… A partir de las mismas podemos entender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad y con nuestros valores. Â
¿Por qué se consideran las fantasÃas sexuales un tema tabú? :
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Como con cualquier otro tema relacionado con la sexualidad, con nuestros cuerpos y con nuestras mentes, se han formado muchos mitos y muchos tabúes: se piensa que las fantasÃas que tenemos son el resultado de algo que reprimimos en nuestro interior ( p.e, si tenemos fantasÃas con personas de nuestro mismo sexo, pensamos que en realidad tenemos sentimientos homosexuales reprimidos y que no aceptamos); por ello le ponemos connotaciones negativas e intentamos no hablar de las mismas.
Porque siempre se han asociado con la inmadurez, la infidelidad, la inmoralidad, el pecado, lo prohibido…
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Los juguetes sexuales.
Mar 25
TRABAJA MONOGRÃFICOÂ SOBRE JUGUETES SEXUALES.
1. JUSTIFICACIÓN
2. UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES
3. TIPOS DE JUGUETES SEXUALES
4. LO ÚLTIMO DE LO ÚLTIMO EN JUGUETES SEXUALES
5. ALGUNOS MITOS SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES
6. OTROS/AS AMIGOS/AS SEXUALES
7. UNA VISITA A UN SEX-SHOP
8. CONCLUSIONES
9. REFERENCIAS BIBLIOGRÃFICAS
1.JUSTIFICACIÓN
Cuando me planteé la realización de una monografÃa la idea de desarrollarla sobre los juguetes sexuales rondó por mi cabeza desde el principio, y es que creo que es un tema bastante tabú, incluso para los/as profesionales de la sexologÃa.
   Esta monografÃa no pretende hacer una apologÃa de los sex-shops ni de los juguetes sexuales, ni siquiera potenciar su uso (pues esto creo que es una decisión totalmente personal), sino que busca dar a conocer, desde el punto de vista de una aspirante a sexóloga, las posibilidades tanto terapéuticas como lúdicas que este tipo de objetos pueden tener.
Considero que los juguetes sexuales son una buena alternativa y complemento para una sexualidad más placentera y por ello creo que es interesante conocer algo más sobre este mundo tan desconocido y oscuro, asociado muchas veces a la sodomÃa, la aberración y la cara más sombrÃa de la sexualidad.
 2. UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES
Los complementos sexuales existen desde hace unos 2.500 años, aunque hay datos arqueológicos de monumentos fálicos de dos y tres metros de alto, pertenecientes a la Edad de Bronce (unos 4.000 años a.C.).
Los usaban los antiguos griegos, egipcios y romanos, que hacÃan figuras de cera que imitaban el falo. Las solteras de la Grecia antigua usaban los “olisbos”, especies de penes de madera que lubricaban con aceite de oliva, y en las áridas tierras del Oriente Medio los fabricaban con boñiga de caballo que luego recubrÃan con resina. Por otra parte, antiguos manuscritos chinos muestran cómo los hombres se ataban una seda en la base del pene, para mantener la erección –la misma función que hoy cumplen los aros o anillos–. Algunos de estos juguetes eran muy imaginativos: el “erizo” chino era un cÃrculo de finas plumas unidas a un anillo de plata que encajaba sobre el pene.
En la mitologÃa griega, cuando Zeus separó al ser andrógino –el que llevaba en un solo cuerpo los principios femenino y masculino–, lo hizo para que la especie se multiplicara. En las pinturas paleolÃticas ya el falo aparece representado en las cuevas de Altamira y de Lascaux, y en la Mesoamérica precolombina hicieron asombrosos falos de cerámica para representar la fertilidad. Oriente ha sido otro templo de divinidades fálicas, y en India, por ejemplo, el dios Siva era venerado como un pene erecto –el lingam–, a veces combinado con una representación de la vulva –el yoni–.
Y hasta la etimologÃa de algunas palabras lleva implÃcito su contenido de placer: por ejemplo dildo –consolador– viene del italiano dildetto que significa complacer, y para complacer y “consolar” se usa desde el siglo XVI. En el fondo, todo se conecta con el ancestral culto al falo, una de las más antiguas prácticas relacionadas con el culto a la fertilidad.
Como vemos, desde épocas inmemorables los seres humanos han usado juguetes sexuales para gozar más del sexo. El dildo y los vibradores son quizás su máximo exponente.
Algunas referencias sobre la historia del dildo las encontramos cuando su imagen aparece como elemento decorativo o escultórico en referencias a las celebraciones de las fiestas de la fertilidad o de la cosecha. Las imágenes de la vagina, del pene y del huevo han sido elecciones obvias de la humanidad cuando celebraban los rituales de la fertilidad.
El dildo moderno es el vibrador. Sin embargo éste no aparece sino hasta después que el uso de la electricidad se extendió a finales del siglo diecinueve. Curiosamente, su aparición original fue como instrumento médico, el cual se usó por casi 30 años.
Los vibradores se usaron ampliamente en el mundo médico en la década de 1890, cuando se diagnosticó una “epidemia” de histeria entre las mujeres occidentales. Los sÃntomas de esta enfermedad, que en el pasado los médicos griegos describieron como el “útero ardiente”, fueron múltiples, hasta el punto que cualquier forma de comportamiento extraño en las mujeres se consideraba histeria. La ansiedad, irritabilidad, fantasÃas sexuales o una “excesiva lubricación vaginal”, se consideraban los primeros sÃntomas de la enfermedad. Se creÃa que el origen de la histeria era simplemente el resultado de la frustración sexual femenina.
Durante el siglo diecinueve a las mujeres que sufrÃan de histeria los médicos les masajeaban el clÃtoris hasta producirles un “paroxismo histérico”, que hoy simplemente denominamos orgasmo. Esta habÃa sido la práctica generalmente aceptada por más de mil años. Pero en la década de 1880, esta práctica médica se volvió en muchos casos tediosa y el médico británico Joseph Mortimer Granville patentó un aparato electromecánico de forma fálica como instrumento terapéutico para efectuar el “masaje pélvico” en forma más fácil, rápida y limpia.
Naturalmente que el masaje pélvico no curaba la histeria, y las pacientes tenÃan que recibir tratamiento médico periódico. No habÃa que hacer mucho esfuerzo para pensar que en la época Victoriana las mujeres iban donde los médicos a obtener el placer que no recibÃan en sus casas y que esta práctica se consideraba socialmente aceptable. Este comportamiento se explicaba por la aceptación del “modelo androcéntrico de la sexualidad”, que consideraba que el sexo era exclusivamente para la penetración y eyaculación masculina. Puesto que el uso del vibrador era sobre el clÃtoris y externo a la vagina, se concluÃa que no habÃa contacto sexual y que el procedimiento era puramente médico. Ciertamente, causaba más controversia que el uso del vibrador, la introducción del especulo y muchos años después el uso del tampón. Lee el resto del articulo »
7 causas de apatiÂa sexual
Mar 25
El tedio también puede colarse por las ranuras de la intimidad de pareja. Cuando uno repite la misma conducta, en la misma secuencia, diariamente, acaba generando un hábito. Esto nos sucede al lavarnos los dientes, al comprar el periódico, al ir a trabajar, etc., costumbres que nos otorgan seguridad y estabilidad. En el área sexual la reiteración mecánica puede convertirse en un problema, y entonces pasamos a hablar de apatÃa sexual.
Hoy vamos a presentaros algunas de las razones por las que se llega a la abulia sexual, y sus posibles soluciones:
1. La falta de tiempo.
No es un tópico escuchar que los horarios de los trabajos dificultan la conciliación de la vida laboral con la personal. Tampoco lo es, el hecho de que cuando llegan los hijos, la parcela de privacidad de la pareja queda relegada a un segundo o tercer puesto.
Pero lo cierto es, que si no podemos olvidarnos de comer y de asearnos, tengamos las prisas que tengamos, ¿por qué castigar las necesidades de contacto y afecto sexual al último lugar de la fila en nuestra jerarquÃa personal?.
Reclama tu propio espacio de intimidad y cierra la puerta de tu dormitorio. Ayúdate de tus familiares y amigos para organizarte, y si es preciso vuelve a “citarte†con tu pareja, como cuando empezabais a conoceros.
2. El déficit de asertividad.
Si sientes miedo o inhabilidad para expresar tus gustos y preferencias sexuales, puedes verte atrapado en encuentros amatorios que te provoquen una continua insatisfacción, y en los que tu compañero (con método de ensayo y error) se adentre en una dinámica de acertijos para satisfacerte, ¡sin acertar!. El paso siguiente es posponer o evitar las relaciones sexuales, porque has llegado a tal punto, que sólo anticiparlas te causa desidia.
Renuncia a continuar privándote de expresar tus necesidades. Tu pareja no es adivino, está esperando a que elaboréis juntos el mapa de tus zonas erógenas a explorar. Puedes escribirle una carta, o sacar el tema a partir de una lectura en común, pero no tienes por qué seguir aguardando pasivamente a que descubra lo que te gusta.
3. La rutina y repetición automática del contacto sexual.
Nos estamos refiriendo a minimizar de tal manera los juegos precoitales y la seducción, que el camino hacia la penetración se convierta en el atajo rápido, por el que se viaja de forma estándar, en las mismas posturas y a los mismos ritmos. Con sólo prever la monotonÃa del trayecto sexual, surge la desmotivación e inhibición del deseo sexual.
Todas las zonas de tu cuerpo son susceptibles de excitación sexual. El sexo ni empieza ni finaliza en los genitales. No sólo puedes besar en los labios o acariciar con las manos, amplia el campo: pechos, muslos, cabello, pies, ombligo, etc. Alterna un masaje erótico, con un strip-tease, con la estimulación conjunta o con juguetes sexuales.
La clave es variar el repertorio, y hacer uso de todos los sentidos.
4. Las falsas excusas e ideas estereotipadas:
“Cuando dos personas llevan muchos años juntas, el sexo termina desapareciendo, la pasión es sólo para los primeros añosâ€
“Cuando uno tiene más de 50 años, es normal que ya no tenga apenas relaciones sexuales, eso es para los jóvenesâ€.
Estos y otros argumentos se utilizan para justificar la inexistencia de acercamientos sexuales, de tal forma que la edad o el transcurrir de los años, se transforman en sinónimos de inapetencia sexual.
No dejan de ser estereotipos distorsionados, que venden una actitud asexuada por resignación. La sexualidad se transforma, amplÃa, complementa o enriquece, pero no se extingue con la madurez. Es algo inherente al ser humano, que lo acompaña desde que nace hasta que muere. La edad también otorga sus ventajas a la relación: más espontaneidad al despreocuparse de embarazos no deseados, más intimidad sin hijos por la casa, más estabilidad laboral y menor estrés asociado, etc.
Ahora bien, a menor práctica, menor libido; pues lo que abandonas por más tiempo, requiere de más esfuerzo por tu parte al retomarlo.
5. Anular el elemento sorpresa.
Respetando las preferencias individuales sobre planificación o improvisación en materia de seducción, lo saludable es hallar un punto intermedio. Hay quienes disfrutan de organizar y planear con todo lujo de detalles una romántica noche de hotel. Pero lo que suele añadir encanto es que, para al menos uno de los dos miembros de la pareja, se de el ingrediente sorpresa.
Cuando el sexo se lleva a cabo siempre en el mismo sitio, a la misma hora, del mismo dÃa de la semana, acaba por vivirse como una cita obligatoria, altamente predecible.
Si no hay nada que vaya a sorprender, nuevo, distinto, que suponga un incentivo, se cae en habituación y desgana.
Con esa finalidad, puedes introducir simples cambios como el momento del encuentro, ¿por qué convertir el “sábado, sabadete nocheâ€en el dÃa elegido por antonomasia?. Hay más horas en el dÃa y más dÃas de la semana, aunque para ello hace falta estar dispuestos a modificar algunas de las otras rutinas. ¡Prueba, sé espontáneo!
6. La espera pasiva del deseo.
Aguardar con pasividad a que la pasión venga algún dÃa, como si se tratase del autobús, puede llegar a ser muy frustrante. Es irracional estar a expensas de que sea el otro, el que de manera creativa, de repente, nos avive una sensación nueva y estimulante. Detrás subyace la imagen del deseo, como algo que “igual que se va, vieneâ€, colocándote en la inactividad, como si no tuvieras control sobre la situación.
Reflexiona: el apetito sexual también se construye, se trabaja y se retroalimenta de pensamientos positivos. El deseo no lo genera tu pareja, sino lo que tú te dices a ti mismo o piensas cuando ves y sientes a tu pareja.
Es nuestra responsabilidad ser proactivos en la sexualidad, atribuirnos un papel protagonista en nu
estro placer.
7. El descuido y abandono fÃsico.
Con el tiempo la fase de la conquista y el cortejo se percibe cada vez más lejana. La estabilidad en la pareja refuerza el sentimiento de seguridad. El peligro es que esta sensación de confianza mude a la llana cotidianeidad de calcetines negros y rulos en la cama los 365 dÃas del año.
Estar cómodos no significa descuidarse fÃsicamente. A pesar de que los amantes se tengan muy vistos, conviene mantener cierto atractivo, tanto en la vestimenta como en la higiene.
Seas hombre o mujer presta atención a tu ropa interior, a tu cabello, a tu piel, a tu olor y a tu aliento, porque si no el dicho de “donde hay confianza da asco†puede hacerse realidad en tu alcoba.
No tienes por qué aprender a convivir con la apatÃa sexual, sino combatirla.
