“…Juan tiene problemas en sus relaciones sexuales. Se estresa pensando en que no va a conseguir llegar al orgasmo y en la imagen que va a causar en su pareja. Eso hace que perciba las relaciones con nerviosismo y miedo y que las evite o intente resolverlas lo antes posible…” ”…Para Eva el problema es que su pareja va tan rápido que sus relaciones se han convertido en una cuestión mecánica que no le satisface en absoluto. Muchas veces incluso evita toda muestra de cariño porque sabe que desencadena casi inevitablemente un coito que no desea…”

Foto Raquel Méndez
Para aquellas personas que creen que la actividad sexual humana tiene como único fin la procreación -postura perfectamente respetable- el tema es muy sencillo. Simple mecánica.

Para todas las demás, las relaciones sexuales tienen una faceta de relación, comunicación y satisfacción potencialmente importantes en su vida personal y social.
Además de todo eso, la actividad sexual es una técnica. O más bien el un conjunto de ellas. Su conocimiento puede ser decisivo para mantener una vida sexual satisfactoria.

OBJETIVO

Las técnicas sexuales se basan en estudios médicos y psicológicos sobre anatomía, respuesta sexual, índices objetivos de medición fisiológica y encuestas de satisfacción personal.
Su objetivo es aumentar los niveles de satisfacción con las relaciones sexuales.
Sin embargo, este criterio es muy subjetivo. Para algunas personas el fin es aumentar la frecuencia de relaciones, para otras la duración de cada una de ellas, para muchas, sencillamente responder a las preferencias de cada momento.

PREJUICIOS Y APRENDIZAJE

A este criterio variable de satisfacción sexual se une los prejuicios que hacen difícil acercarse al asunto desde un punto de vista objetivo. De hecho, solo tratar el tema de las técnicas sexuales provoca reacciones de rechazo en muchos grupos sociales.
En este estado de cosas, las habilidades sexuales se aprenden con frecuencia mezclando la teoría -basada en revistas, cine, internet o comentarios de amigos- y la práctica por ensayo y error, habitualmente en lugares y circunstancias poco propicias.
Un gran porcentaje de los problemas sexuales que se consultan se deben al resultado de este aprendizaje nefasto.

PREVIOS PARA UN APRENDIZAJE SEXUAL CORRECTO

Foto Hoja_viva
1º- Descartar la genitalidad como máxima sexual, entendida como centrar las relaciones casi exclusivamente en la penetración. En su lugar hay que aprender a valorar el erotismo y la sensualidad como fines en sí mismos y no como medios o “prolegómenos” para el coito.

2º- Conocer la anatomía. No solo en lo relacionado con el funcionamiento básico de los órganos reproductores sino otras muchas cuestiones como por ejemplo las zonas erógenas o los ciclos fisiológicos de la respuesta sexual.

3º- Corregir los roles sociales hombre/mujer que afectan negativamente en las relaciones sexuales satisfactorias. Un error común, por ejemplo, es considerar que el hombre lo sabe todo sobre el sexo o que siempre está dispuesto a mantener relaciones sexuales. Es también erróneo pensar que la mujer ha de tener un papel pasivo y que no debe tomar la iniciativa. Estos roles esclavizan tanto a unos como a otras obligándoles a modelos estrictos de comportamiento incompatibles en muchos casos con una buena práctica sexual.

LA COMUNICACIÓN

Recordando que el objetivo es la satisfacción sexual, personal, subjetiva y variable, la comunicación y el respeto entre la pareja es fundamental en todo momento. Desde este punto de vista los conocimientos y las habilidades sexuales se convierten es estrategias de comportamiento que deben adaptarse a cada persona y a cada situación en concreto.
La mayor de las competencias sexuales es la habilidad para entender los deseos de la pareja y saber adecuarse a cada circunstancia.

RESUMEN

Las técnicas sexuales no son recetas de aplicación general y éxito asegurado.
Es fundamental tener la habilidad para ver que el objetivo final de la satisfacción sexual mutua no tiene porqué acabar con el orgasmo, el coito o mantener un tiempo o frecuencia determinados.
La competencia sexual no consiste en aplicar mecánicamente las técnicas sexuales, sino saber cuándo y de qué forma hacerlo en cada circunstancia. Y sobre todo en la complicidad, el respeto y la comunicación con la pareja.

Articulos de Interes